Título: El juego de Ripper
Autor: Isabel Allende
ISBN: 978-84-0134-215-8
Editorial: Plaza & Janés
Género: Novela negra
Páginas: 475
Tal como predijo la astróloga más reputada de San Francisco, una oleada de crímenes comienza a sacudir la ciudad. En la investigación sobre los asesinatos, el inspector Bob Martín recibirá la ayuda inesperada de un grupo de internautas especializados en juegos de rol, Ripper.
«"Mi madre todavía está viva, pero la matará el Viernes Santo a medianoche", le advirtió Amanda Martín al inspector jefe y éste no lo puso en duda, porque la chica había dado pruebas de saber más que él y todos sus colegas del Departamento de Homicidios. La mujer estaba cautiva en algún punto de los dieciocho mil kilómetros cuadrados de la bahía de San Francisco, tenían pocas horas para encontrarla con vida y él no sabía por dónde empezar a buscarla.»
Reseña
Ed Staton aparece asesinado y es el vigilante nocturno de la escuela pública Golden Hills de San Francisco. El caso lo tiene que investigar el grupo de homicidios de la ciudad de San Francisco. Bob Martín es el jefe de este departamento y el que dirige la investigación.
Amanda Martín, hija de Bob, acompañada por otros cuatro adolescentes y con la ayuda de su abuelo materno, Blake Jackson, deciden hacer indagaciones sobre este caso de asesinato, incluyéndolo en su juego de rol al que llaman Ripper. Consiguen avanzar en las diferentes investigaciones gracias a la información que reciben tanto ella como su abuelo del propio Bob. Nada menos que del jefe de la investigación. Esto es lo que menos me ha gustado del libro, creo que los otros cuatro adolescentes sobran en el argumento (aunque nos habríamos quedado sin juego), con Amanda habría sido suficiente y también me ha rechinado que Bob le cuente a este grupo, con tanta alegría, por dónde van las pesquisas.
A continuación iremos conociendo al resto de los personajes. Indiana (Jackson) Martín, divorciada de Bob Martín y madre de Amanda, es sanadora de cuerpos y almas por medio de Reiki, aromaterapia e imanes, tiene un despacho en la Clínica Holística. Ryan Miller ha sido navy seal en el ejército, luchó en Irak y Afganistán, ahora trabaja para el Servicio Secreto de EE.UU. y es paciente de Indiana. Alan Keller, un hombre rico y sofisticado, es el novio de Indiana desde hace cuatro años. Estos son los personajes principales y están acompañados por algunos más secundarios que, igual que los principales, están muy bien perfilados.
Después del asesinato de Ed Staton se cometen otros asesinatos que la policía no relaciona con la muerte de Ed. Siguen los protocolos propios del departamento de homicidios y van errando (en dos de sus acepciones) por las diferentes investigaciones. Amanda con su grupo del juego de rol consigue demostrar que los diferentes asesinatos los comete la misma persona y desde este momento cambia la forma de atacar la investigación. Empiezan a buscar a un asesino en serie. En las novelas en las que los protagonistas de las investigaciones no son policías suelen dejar a estos a la altura del betún por su ineficacia. Ya he leído varias con esta forma de contar.
Durante dos tercios de la narración, las investigaciones se mezclarán con las vidas privadas de los personajes, nos remontará a los orígenes que los llevaron a la situación actual, recogerá datos históricos de la ciudad de San Francisco y otras curiosidades que Isabel Allende ha sabido incluir de una forma natural y muy amena, con esa forma de contar tan característica que la hace inconfundible y con la que consigue unas lecturas deliciosas. Todo esto tiene la misma relevancia, en el relato, que la investigación de los delitos y la captura del culpable. A la vez vamos recibiendo la información sobre las pesquisas que se están llevando a cabo mientras disfrutamos de la forma de contar de Isabel Allende sobre la vida y obra de estos personajes.
El último tercio da un giro al argumento y se centra completamente en la investigación de los diferentes asesinatos, en el descubrimiento de las pruebas que conectarán unos con otros y en la captura del asesino. Todo esto se complicará y hará aumentar la intensidad y la emoción con el secuestro de Indiana. Esta parte se convierte en un thriller con todos los ingredientes necesarios para crear una gran tensión y suspense hasta la resolución del caso.
Creo que ha conseguido una buena novela negra, con un caso sólido de un asesino en serie bien fundamentado, con una investigación que avanza de una forma lógica y en el orden necesario y llega a una buena resolución con un final que me ha sorprendido. Una novela negra con otros ingredientes añadidos, que se sale de la estructura clásica y que otros autores ya han empleado con notable éxito, donde los policías no son los que llevan el peso del argumento. A todo esto le añadimos esa prosa, tan característica de Isabel Allende, con humor, con ironía, con mucho amor, que a mí me tiene ganado desde que leí La casa de los espíritus, y que resulta muy amena, facilita la lectura y me ha tenido pegado a la lectura por el puro placer de leer, de deleitarme con la forma de contar.




